akane no omoi

akane no blog: an otaku pre-journalist bubblerly spanish girl blog

sábado, agosto 21, 2004

listening: Obrint Pas [Obrint pas 1999
modie: mi tesoro...

Relatos inútilmente cortos

Y entonces lo comprendí. Divagaba mientras caminaba por las calles de mi pueblo de camino a casa, perdiéndome en pensamientos rancios pero que ahora tomaban forma definida. Y caí en la forma en que me había estado engañando a mí misma durante todo este tiempo; todo para no hacerme daño. Si no me había declarado no era porque me diera vergüenza, yo lo podría haber hecho pero tenía miedo del rechazo. Sin embargo, callando podía continuar albergando esa esperanza, por otro lado, alimentada por Pablo que se empeñaba en embelesarme constatemente con frases que tan solo eran eso, meras palabras sin valor alguno ni constatación en hechos, pero que me bastaban para aguantar mis castillos en el aire, para mantener esas esperanzas de que lo nuestro era una historia imposible por las circunstancias, no porque no me quisiese... Me escudaba en el destino y el devenir del mundo... Como si fuera algo grande que estaba destinado a no pasar... o a pasar algún día en el momento fijado y que no podíamos hacer nada por adelantar. Lo cierto es que tenía que habérselo dicho, él tenía que haberme contestando y yo lo habría podido superar. Me di cuenta que le quería cuando conocí a Ramón. Ramón era genial, en todos los sentidos. Era un compañero diez, en todas las facetas. Encajábamos a la perfección, me podía pasar horas y horas hablando con él y siempre tendría ganas de parar el tiempo para continuar... Teníamos tantas cosas en común que a veces eso nos daba vértigo; nos asustaba la cantidad de veces que pensábamos lo mismo en el mismo momento y sabía que nunca me mentía. Quizá yo sí a él. Y me di cuenta que le quería porque Ramón era todo lo que yo podía pedir en un hombre y sin embargo no saciaba todas mis demandas, no rellenaba el hueco que él tenía alquilado en mi corazón. Era una sensación muy diferente. Ramón sólo era amistad(o sentía, porque una es débil) y no sería capaz de enamorarme de él con esta duda de futuro entre Pablo y yo. Porque yo esperaba el fin de nuestra historia... Y de repente, me daba cuenta que lo nuestro fue una historia que ni tenía que acabar ni había empezado. No había historia ¿me ayudaría en algo haberlo comprendido?

21 de agosto de 2004, Rocío González.



Diario personal, 9 de abril de 2002

Hace dos semanas que no me masturbo.
El ritmo de vida que sigo aquí y todo el trabajo
que he tenido en estos últimos días me agota
hasta el extremo de no tener esa necesidad,
no hay tiempo de pensar en ello.



Nadie dijo que venir sola a Seul fuese a ser gratificante desde el primer día, es por lo que aún no empezaba a impacientarme. Terminé la carrera de periodismo hace unos dieciséis meses y por influencias y amistades, no iba a negarlo, conseguí un puesto en el importante diario de tirada nacional Día; siendo ahora yo, una de sus corresponsales en tierras coreanas. Era mi sueño desde hacía mucho tiempo: ejercer la profesión para la que estaba preparada y tener relación con un país del cuál me había instruido en idioma y cultura; no podía creerlo cuando Paco Fuentes, hijo de un amigo de mi tío, me dio la noticia en medio de un abrazo, con una botella de cava en una mano… y algo más que la espera de la devolución del abrazo en su mirada. ‘Esto ha dependido de mí’ dijo. El caso es que ese había sido mi último polvo antes de llegar aquí. Y el último hasta el momento …
Mi corresponsalía era más bien un envío especial, es decir, me tuve que acoplar a las oficinas de Día en Seul, pero era un periodo definido pues el diario que me tenía en nómina sólo esperaba de mí, por ahora, la realización de una serie de reportajes sobre cultura, folklore y demás temas bastantes desconocidos por los españoles sobre Corea del Sur, para un serial para su dominical. Lo bueno es que no sería menos de un año, pues uno de los platos fuertes pensaba ser las festividades y era menester que pasara uno completo para poder dar por conocidas todas ellas, o las más importantes al menos. Todo esto en lo que me había embarcado me ilusionaba más a cada paso; pero pasadas dos semanas desde mi llegada no estaba más acoplada al lugar que el primer día, pero no decaía en el intento.
Para empezar, la teoría y la práctica de este idioma oriental no eran demasiado fieles y me defendía a duras penas a pesar de mis cinco años en la escuela oficial de idiomas; además, dormitar en un futón no era todo lo increíble que siempre había pensado; y mis compañeros de oficina, bueno, sólo podía llegar a la conclusión que mi puesto únicamente se conseguía de una manera y esa gente parecía conocer a bastantes personas que no habían pasado por donde yo y habían dejado escapar la oportunidad.

16 de agosto de 2004, Rocío González.



----------------------------------------
Estos párrafos son originales de Rocío González; no están basados en hechos reales y cualquier parecido con la realidad es mera magia de la ficción. Queda prohibida su destribición y copia total o parcial sin autorización expresa de su autora bajo penas de cárcel como queda registrado en el código penal.

Etiquetas: